Cuando una persona sufre de forma simultánea o a lo largo de su vida (de forma alternante) una adicción y otro trastorno mental, decimos que tiene patología dual.
En España es acuñado este término a comienzos de los años noventa por Miguel Casas profesor de psiquiatria de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien insiste en que la adicción no es un vicio y es desarrollado por el psiquiatra Néstor Szerman del Hospital Universitario Gregorio Marañón de Madrid desde finales de esa década.
No. Existen adicciones a comportamientos como el juego patológico, a nuevas tecnologías, o algunas modalidades de alteraciones de la conducta alimentaria. Todas ellas se acompañan de patología dual y requieren una conceptualización conjunta.
En general cualquier alteración mental puede asociarse a conductas adictivas o uso problemático de sustancias. Las principales son sufrir psicosis, algunos trastornos de personalidad, trastornos del estado de ánimo, ansiedad, o síntomas de trastorno del déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Las conductas compulsivas (repetición para aliviar un malestar) pueden ser de distinta gravedad. Cuando impactan de forma negativa en la vida de un individuo, se habla de uso problemático y/o adictivo. En ese sentido se asimilan a cualquier otro trastorno mental. Ambas expresiones sintomáticas de alteraciones mentales se expresan bien de forma conjunta o secuencial a lo largo de la vida. Al ser enfermedades mentales se valoran sin ninguna duda como enfermedades cerebrales. La inmensa mayoría de personas expuestas a sustancias con potencialidad adictiva jamás desarrollará una adicción.
Aunque con los instrumentos diagnósticos actuales este porcentaje sería de un 70%, se cree que la totalidad de estos enfermos presenta patologia dual. En la mayor parte de los casos las manifestaciones de alteraciones mentales son anteriores al desarrollo de conductas adictivas.
Entre las sustancias legales, es el tabaco seguido del alcohol. Entre las ilegales, el cannabis es la primera seguida de la cocaína y opiáceos.
Los rasgos anómalos de personalidad, los trastornos ansiosos y del estado de ánimo y todos los demás.
Un uso problemático de sustancias, o conductas compulsivas anómalas, que el enfermo intenta sobrellevar, muchas veces ocultándolo, debido a su percepción de ser sancionado o condenado social y moralmente.
Depende de muchos factores. Lo que sí es cierto es que se trata con altísimas posibilidades de éxito, en un proceso generalmente largo donde el rol de los profesionales y de la familia son determinantes.
La Fundación intenta desarrollar actividades con esta finalidad. Te animamos a ponerte en contacto con nosotros.
Un tratamiento integrado y atendido por profesionales expertos en patología dual. Debe abarcar los aspectos neurobiológicos, psicológicos y sociales de la enfermedad.
Al tratarse de una enfermedad mental, debería pedir ayuda en la red de salud mental o en la red de adicciones, donde solicitaría profesionales expertos en patología dual.
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Las asociaciones de familiares sufren la misma división que las redes de tratamiento: Asociaciones de enfermos mentales y otras de adicciones.
Lo ideal es que entre profesionales haya suficiente comunicación y respeto para evitar que cambios en el tratamiento generen un malestar en el paciente. Pero siempre se debe preguntar los motivos de los cambios y si estos atienden a la patologia dual. El tratamiento debe abarcar siempre ambas expresiones sintomáticas: la adicción y el otro trastorno mental.
Todo tipo de ayuda es bienvenida. Se necesitan voluntarios para los programas y actividades que acomete la Fundación, así como donaciones para desarrollarlas y aumentar el número de beneficiarios. Tu opinión también es muy importante y cualquier comentario o sugerencia será siempre atendida.